Enigmas y brutales lesiones de la lucha libre. | Radio Larimar

Aunque los luchadores están especialmente entrenados para minimizar posibles lesiones, a menudo eso no los protege de las graves consecuencias de ciertos trucos y golpes.

La lucha libre profesional es una forma de ‘performance’ que combina disciplinas de combate y representación teatral, y es muy popular en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, México y Japón. Pero muchos la consideran una industria
No es un secreto que la lucha libre tiene lugar como ‘shows’ organizados por varias empresas —las llamadas promociones—, cada una de las cuales cuenta con sus propios programas y sus propios guiones.
Y estos guiones a menudo incluyen lesiones que los luchadores supuestamente sufren, un truco que ayuda a hacer más dramático el espectáculo. Uno de los ejemplos más vívidos en los últimos años es el programa semanal ‘Lucha Underground’, en el cual el mexicano Pentagón Jr. se hizo conocido principalmente por ‘romperle los brazos’ a sus rivales, aunque en realidad nadie quedó lesionado.
No obstante, a veces la lucha libre se convierte en una actividad bastante peligrosa: en un esfuerzo para maximizar el impacto visual del combate, los luchadores usan técnicas traumáticas y, aunque todos ellos están especialmente entrenados para minimizar las posibles lesiones, muchos no escapan de las duras consecuencias.

El tema de las lesiones se ha vuelto bastante actual luego de que el evento ‘TLC: Mesas, escaleras y sillas’ –de la promoción de lucha libre más conocida, la WWE, y celebrado el pasado 15 de diciembre– estuviera marcado por varios incidentes, en los cuales los luchadores sufrieron traumas que no eran parte del guión.
Así, la japonesa Kairi Sane sufrió una aparente conmoción cerebral tras recibir fuertes golpes de la estadounidense Charlotte Flair. Al final, la luchadora consiguió terminar el combate, en el que ella y su colega Asuka defendieron con éxito sus títulos del Campeonato Femenino de Parejas de la WWE, e inlcuso se llevó el aplauso de sus rivales por resistir hasta el final. Pero el caso es que, luego de examinarla, los médicos determinaron que la también llamada ‘Princesa Pirata’ no estaba en condiciones de subirse al ring de momento.
Por su parte, el excampeón de la NXT, el neerlandés Aleister Black, sufrió lo que al inicio parecía ser una fractura de nariz durante su pelea contra el australiano Buddy Murphy. Pese a que su rostro estaba ensangrentado, Black logró resistir hasta el final de la pelea y obtener la victoria. Según reportan portales especializados, el luchador en realidad no sufrió una fractura sino solo una lesión, y los médicos ya le dieron la autorización para seguir luchando.
Asimismo, el pasado domingo el mexicano Andrade no solo perdió ante su compatriota Humberto Carrillo, sino que también sufrió una dolorosa herida en un ojo.
Los incidentes sufridos por Sane, Black y Andrade son un nuevo ejemplo de que la lucha libre no es simplemente una ‘parodia’ de combates reales. De hecho, en la historia de la lucha libre profesional se han registrado momentos mucho más violentos y trágicos.
Undertaker contra Mick Foley
Uno de los incidentes más conocidos tuvo lugar en 1998, durante un combate tipo ‘Hell in a Cell’ entre Undertaker y Mankind (Mick Foley), en el marco del evento King of the Ring. Entonces los dos luchadores subieron a la cima de la jaula para que Undertaker arrojara a Foley desde unos seis metros de altura. Aunque esto estaba planeado, el impacto que sufrió Mankind resultó ser mucho más duro de lo que estaba previsto y acabó con un hombro dislocado.
Mankind logró levantarse y volvió a subir a la jaula, pero allí ocurrió lo que nadie esperaba: al recibir la famosa derribada ‘chokeslam’ de Undertaker, la jaula se rompió, provocando la segunda caída de Foley, que lo dejó con una conmoción cerebral, el brazo y la mandíbula dislocados, riñones

0Shares